El profeta terminó su libro anunciando su plan de alegrarse en Dios aunque llegara la calamidad.
No importando cuánto hayamos avanzado en la vida cristiana, siempre podemos crecer más y más.
La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
El Catecismo de Heidelberg sigue siendo uno de los más queridos entre cristianos reformados por su calidez y sensibilidad pastoral.