El profeta terminó su libro anunciando su plan de alegrarse en Dios aunque llegara la calamidad.
Desde el vientre del pez, Jonás siguió orando, suplicando a Dios y haciendo un voto de agradecimiento por la salvación que es del Señor.
Los cristianos pueden estar seguros de su elección y de su entrada en el reino eterno de Cristo.
Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.