El profeta terminó su libro anunciando su plan de alegrarse en Dios aunque llegara la calamidad.
La profecía de Hageo terminó con una promesa de restaurar el linaje del Rey David.
El apóstol Pedro denunció los falsos maestros de su día, quienes negaron al Señor que nos compró.
En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.