El profeta terminó su libro anunciando su plan de alegrarse en Dios aunque llegara la calamidad.
Las viudas ya tuvieron abundante comida, pero todavía quedó por resolverse la continuación del linaje extinto de los hombres difuntos.
En su relación tempestuosa con los Gálatas, Pablo demostró las características de un verdadero ministro del evangelio.
Por medio del profeta Hageo Dios cuestionó las prioridades de su pueblo.