El profeta terminó su libro anunciando su plan de alegrarse en Dios aunque llegara la calamidad.
Este episodio repasa unos temas de interés especial en la segunda mitad de la Segunda Confesión Helvética.
Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
El pueblo afirmó su amor por Dios, y Dios afirmó su presencia en medio de ellos.