El profeta terminó su libro anunciando su plan de alegrarse en Dios aunque llegara la calamidad.
Aunque Jonás había experimentado la misericordia de Dios, no quiso que Dios tuviera misericordia de los ninivitas.
La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
Sorprendentemente, Dios dio una segunda oportunidad a Jonás de servirle como predicador, una gran muestra de su gracia no sólo hacia Jonás sino también...