Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
Aunque no fue escrito por Atanasio, el credo que lleva su nombre declara la cristología que uno tiene que creer para ser salvo.
Hay cuatro posturas sobre el milenio: posmilenialismo, amilenialismo, premilenialismo histórico y premilenialismo dispensacionalista.
La profecía de Hageo terminó con una promesa de restaurar el linaje del Rey David.