Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
Entre el Credo de Atanasio y el Catecismo de Ginebra pasó todo un milenio, resumido en este episodio.
No importando cuánto hayamos avanzado en la vida cristiana, siempre podemos crecer más y más.
Es posible sub-contextualizar y caer en el obscurantismo, o sobre-contextualizar y caer en el sincretismo.