Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
La ascensión de Cristo es la culminación de su ministerio como Señor, Sacerdote y ser humano.
Los dos estados de Cristo son su humillación y su exaltación.
Algunos movimientos dentro y fuera de la iglesia la afectaron mucho durante los siglos XXVII y XXVIII.