Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.
Otra manifestación del fruto del Espíritu es la generosidad de los cristianos hacia los maestros de la palabra de Dios.
En la santificación el Espíritu Santo hace que los creyentes mueran al pecado y vivan para el Señor.