Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
El primer estado del ser humano fue de inocencia, el cual incluyó algunas instituciones fundamentales y una prueba especial.
El ordo salutis es el orden de los beneficios de redención que el Espíritu Santo aplica a los creyentes.