Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
La Cena del Señor es no sólo una conmemoración sino también comunión con Cristo.
La aparente demora de Jesús en regresar no es un problema para los cristianos sino una oportunidad.
No importando cuánto hayamos avanzado en la vida cristiana, siempre podemos crecer más y más.