Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
Sin sutileza alguna, Pablo empezó esta carta con una fuerte reprensión, porque los Gálatas se habían desviado del único evangelio para creer otro evangelio...
Aunque es cansado persistir en hacer el bien, existe la promesa de cosechar beneficio si no nos desmayamos.
En el llamamiento interno o eficaz Dios nos persuade a arrepentirnos y creer en Cristo.