Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
La justificación tiene dos aspectos: el perdón de los pecados y la imputación de la justicia de Cristo.
La profecía de Hageo terminó con una promesa de restaurar el linaje del Rey David.
En respuesta a la segunda queja del profeta, Dios anunció que el justo por su fe vivirá.