Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
Aunque no podemos justificarnos cumpliendo la ley sino creyendo, la fe produce el amor, y el amor es el cumpliento de la ley.
En respuesta a la segunda queja del profeta, Dios anunció que el justo por su fe vivirá.
Dios Padre levantó a Cristo corporalmente por el poder del Espíritu Santo.