En medio de los oráculos de juicio hay dos profecías que Jesús cumple.
La falta de satisfacción en nuestras vidas puede ser por prioridades equivocadas.
En dos listas tenemos, por un lado, los resultados de vivir según la carne y, por el otro lado, de vivir según el Espíritu.
El ser humano es una unidad que es esencialmente cuerpo y alma (o espíritu).