En medio de los oráculos de juicio hay dos profecías que Jesús cumple.
El día del Señor será no solo una destrucción universal sino también una renovación universal.
En respuesta a la primera queja de Habacuc, Dios anunció que haría una obra asombrosa.
Desde el vientre del pez, Jonás siguió orando, suplicando a Dios y haciendo un voto de agradecimiento por la salvación que es del Señor.