En medio de los oráculos de juicio hay dos profecías que Jesús cumple.
El juicio final evaluará y recompensará las obras de cada uno.
Por medio de la adopción, Dios Padre nos otorga el mismo privilegio de ser hijos que Jesucristo disfruta.
Como advertencia para los falsos maestros y consuelo para los cristianos, Pedro demostró que el Señor sabe juzgar y rescatar.