Por medio de una asututa conversación, Booz ganó el derecho de redimir un terreno de Noemí y de casarse con Rut.
La fe es el único y el apto instrumento de la justificación.
Las viudas ya tuvieron abundante comida, pero todavía quedó por resolverse la continuación del linaje extinto de los hombres difuntos.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.