Al ver cuánto grano Rut recogió su primer día en campo de Booz, Noemí de nuevo empezó a creer en el fiel amor del Señor.
Aunque no podemos justificarnos cumpliendo la ley sino creyendo, la fe produce el amor, y el amor es el cumpliento de la ley.
Después de notar que tan poco el pueblo había logrado, Dios lo reanimó con su presencia.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.