Aunque el texto no menciona la actividad de Dios, es claro que estuvo guiando las vidas de Rut y de Booz para que se encontraran.
El profeta terminó su libro anunciando su plan de alegrarse en Dios aunque llegara la calamidad.
El pueblo afirmó su amor por Dios, y Dios afirmó su presencia en medio de ellos.
En la santificación el Espíritu Santo hace que los creyentes mueran al pecado y vivan para el Señor.