Aunque el texto no menciona la actividad de Dios, es claro que estuvo guiando las vidas de Rut y de Booz para que se encontraran.
Los cristianos pueden estar seguros de su elección y de su entrada en el reino eterno de Cristo.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
En su última denuncia de los falsos maestros, Pablo contrasta el mensaje de ellos con el mensaje de la cruz.