Aunque el texto no menciona la actividad de Dios, es claro que estuvo guiando las vidas de Rut y de Booz para que se encontraran.
El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.
La profecía de Hageo terminó con una promesa de restaurar el linaje del Rey David.