Mientras la Moabita Rut demostró fe y amor, su suegra israelita Noemí expresó amargura, porque consideró que Dios estaba en su contra.
Como la promesa y la ley son distintas categorías y funcionan independientemente, la salvación tiene que ser o por promesa o por ley.
Por medio del profeta Hageo Dios cuestionó las prioridades de su pueblo.
La fe es el único y el apto instrumento de la justificación.