El ser humano es una unidad que es esencialmente cuerpo y alma (o espíritu).
En su descripción y defensa de su ministerio, Pablo y sus compañeros nos dan un retrato de minstros fieles.
Como hijos del día, tenemos que vivir en una forma alerta y sobria, armados de fe, amor y esperanza.
La ascensión de Cristo es la culminación de su ministerio como Señor, Sacerdote y ser humano.