El ser humano es una unidad que es esencialmente cuerpo y alma (o espíritu).
En la conclusión de la época medieval, algunos personajes importantes y las cruzadas tuvieron impactos cuyos efectos perduran hasta la fecha.
Dios convirtió pasitos de fe y de obediencia en una bendición enorme.
La presencia del Espíritu Santo en el creyente transforma su manera de vivir, librándolo de andar según la carne para andar según el Espíritu.