El ser humano es una unidad que es esencialmente cuerpo y alma (o espíritu).
La fe es el único y el apto instrumento de la justificación.
En los dos testamentos la justificación es la declaración de justicia ante la autoridad legal.
Las marcas de Jesús en el cuerpo de Pablo fueron evidencias de su fe y un reto para nosotros de vivir la nuestra.