Hay apoyo en el Nuevo Testamento para la inmersión, el derramamiento y el rociamiento como modos de bautismo.
El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.
Por varios factores, entre los años 400 y 600, el poder del obispo de Roma creció enormamente.
La falta de satisfacción en nuestras vidas puede ser por prioridades equivocadas.