La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
El apóstol Pedro denunció los falsos maestros de su día, quienes negaron al Señor que nos compró.
Durante una guerra civil en Inglaterra, más de cien ministros se reunieron en la Abadía de Westminster para produjeron para promover una reforma profunda...
La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.