La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
El primer estado del ser humano fue de inocencia, el cual incluyó algunas instituciones fundamentales y una prueba especial.
La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
Aunque los Evangelios mantienen un enfoque en Israel, al mismo tiempo enfatizan el propósito de Jesús de extender su salvación a todas las naciones.