La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
Como respuesta a la amenaza del Arrianismo, el Concilio de Nicea formuló el Credo de Nicea.
En su libro, El pastor y la consejería, Jeremy Pierre y Deepak Reju presentan un sencillo modelo de la consejería bíblica.
Aunque era más exitoso que todos los falsos maestros, Pablo quiso gloriarse exclusivamente en la cruz de Cristo.