La imagen de Dios no es un aspecto de Dios o del ser humano sino el ser humano mismo.
Al final, el profeta dejó su queja y recordó las obras de Dios en oración.
Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.
Jesucristo cumplió los tres oficios del Antiguo Testamento: profeta, sacerdote y rey.