La historia nos enseña lecciones importantes sobre los costos, las bendiciones y el fin de las misiones.
El primer credo declarativo acarca del cual tenemos conocimiento fue el Antiguo Credo Romano.
El credo que llamamos el Niceno probablemente fue una ampliación del Credo de Nicea realizada por el Concilio de Constantinopla.
En contraste con teorías subjetivas sobre la muerte de Cristo, la Biblia enfatiza que objectivamente logró la salvación de los suyos.