En los Salmos las naciones no sólo observan la gloria de Dios en Israel sino también son invitadas a alabarlo y servirlo.
Siempre ha habido breves declaraciones de fe, las cuales anticiparon los credos de la iglesia.
Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
Como advertencia para los falsos maestros y consuelo para los cristianos, Pedro demostró que el Señor sabe juzgar y rescatar.