Hechos relata la realización de la misión de Dios en el mundo, partiendo desde Jerúsalen y empezando a llegar hasta los confines de la tierra en Roma.
En su efusivo agradecimiento por la iglesia en Tesalónica, los autores describieron una iglesia digna de ser imitada.
El credo que llamamos el Niceno probablemente fue una ampliación del Credo de Nicea realizada por el Concilio de Constantinopla.
El Credo de los Apóstoles fue un desarrallo posterior del Antiguo Credo Romano.