Hubo varias condiciones eclesiásticas, intelectuales, científicas, políticas y culturales que clamaban por una reforma de la iglesia, pero los papas resistieron los impulsos reformadores.
La ascensión de Cristo es la culminación de su ministerio como Señor, Sacerdote y ser humano.
Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
Aunque es cansado persistir en hacer el bien, existe la promesa de cosechar beneficio si no nos desmayamos.