Algunas herejías antiguas afligieron y retaron la iglesia, como el gnosticismo, el docetismo, el ebionismo, el marcionismo, el montanismo, el novacionismo, el monarquianismo y el manequeismo.
El primer paso de la consejería bíblica es escuchar con atención para valorar lo que la persona está diciendo.
Aunque es cansado persistir en hacer el bien, existe la promesa de cosechar beneficio si no nos desmayamos.
La iglesia siempre es visible pero tiene aspectos invisibles desde nuestra perspectiva.