Como todos los cristianos, Pablo fue apartado por la gracia de Dios y llamado por la misma gracia. El efecto de esta elección y este llamado es una vida transformada para la gloria de Dios.
La controvertida cuestión de la contextualización es cómo adaptamos nuestro estilo de vida y nuestra forma de presentar el evangelio para producir mayor fruto.
La fe es el único y el apto instrumento de la justificación.
Nuestra confesión de fe provee la primera razón por mantener la esperanza cuando otros cristianos mueren.