Aunque fue la cosa más vergonzosa para Pablo, él frecuentemente mencionó que había sido perseguidor de la iglesia, y lo hizo para demostrar cuán grande es la gracia de Dios. Si Dios pudo salvar a Pablo, puede salvar a cualquiera.
Cuatro personajes importantes del cuarto siglo fueron Ambrosio, Juan Crisóstomo, Agustín de Hipona y Jerónimo.
Si la muerte de Cristo aseguró la salvación de todos por los cuales murió, entonces concluimos que murió por su pueblo.
Para Cristo, la resurrección fue su justificación, adopción, santificación y glorificación.