La séptima y última sección de la Confesión de Fe de Westminster cubre lo básico de la escatología.
Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
En el primer siglo, la iglesia expandió enormemente y sufrió sus primeras persecuciones.
El juicio final evaluará y recompensará las obras de cada uno.