Cuando falsos maestros proclaman errores sobre la venida del Señor, los cristianos no debemos alarmarnos o dejarnos engañar.
La profecía de Hageo terminó con una promesa de restaurar el linaje del Rey David.
Hubo varias persecuciones por parte del Imperio Romano contra los cristianos durante los siglos dos, tres y cuarto.
Los dos estados de Cristo son su humillación y su exaltación.