Dios nos ha concedido todo lo que necesitamos para vivir la vida cristiana y tener comunión con él.
En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.
Por medio del profeta Hageo Dios cuestionó las prioridades de su pueblo.
Entre los siglos XI y XV, el papado utilizó su poder creciente a veces promoviendo la reforma de la iglesia y otras veces resistiéndola.