Dios nos ha concedido todo lo que necesitamos para vivir la vida cristiana y tener comunión con él.
Aunque denuncian la maldad de las naciones, los profetas también proclamaron la eventual inclusión de las naciones en la salvación de Dios.
Los primeros versículos del libro de Rut describen un escenario lleno de devastación e ironía hasta que el Señor dio un rayo de esperanza.
Las instrucciones finales contienen consejo sobre cómo hablar y cómo escuchar para crecer en la fe.