Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.
Demostramos el fruto del Espíritu restaurando al hermano caído en pecado.
Juan Calvino escribió una breve introducción a su teología, la cual después convirtió en el Catecismo de Ginebra.
Además de la palabra, los sacramentos son medios de gracia.