Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.
La fe es el único y el apto instrumento de la justificación.
En el siglo XIX, unos movimientos por dentro y por fuera afectaron la iglesia mucho - el romanticismo, la revolución industrial, la escuela dominical,...
Hay apoyo en el Nuevo Testamento para la inmersión, el derramamiento y el rociamiento como modos de bautismo.