Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.
El ser humano es una unidad que es esencialmente cuerpo y alma (o espíritu).
En el llamamiento interno o eficaz Dios nos persuade a arrepentirnos y creer en Cristo.
Interpretada a la luz del evangelio, una antigua historia revela quiénes son los verdaderos hijos no solo de Abraham sino también de Sara.