Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.
La iglesia siempre es visible pero tiene aspectos invisibles desde nuestra perspectiva.
Por varios factores, entre los años 400 y 600, el poder del obispo de Roma creció enormamente.
Tanto la fe como el arrepentimiento son necesarios y al mismo tiempo acciones humanas y regalos de Dios.