Lejos de inventar las historias de Jesús, los apóstoles las vivieron, viendo y escuchando lo que nos reportaron.
Tanto la fe como el arrepentimiento son necesarios y al mismo tiempo acciones humanas y regalos de Dios.
Los cristianos pueden estar seguros de su elección y de su entrada en el reino eterno de Cristo.
El primer capítulo de Jonás relata tres bajadas, tres lanzamientos y tres sustos.