El edicto de tolerancia de Constantino y su traslado de la capital de Roma a Constantinopla prepararon el camino para el dominio de la iglesia sobre las religiones greco-romanas y el ascenso del obispo de Roma sobre los otros patriarcas.
Hay apoyo en el Nuevo Testamento para la inmersión, el derramamiento y el rociamiento como modos de bautismo.
Diferentes denominaciones encuentran la esencia de la iglesia en la estructura, en la doctrina o en la expereriencia.
Aunque no podemos justificarnos cumpliendo la ley sino creyendo, la fe produce el amor, y el amor es el cumpliento de la ley.