Completando la demostración de lo bíblico de la doctrina de la Trinidad, este episodio cita textos que apoyan la deidad del Espíritu Santo y la personalidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Aunque denuncian la maldad de las naciones, los profetas también proclamaron la eventual inclusión de las naciones en la salvación de Dios.
Además de la justificación, los que confían en Cristo reciben la adopción como hijos, y son la descendencia de Abraham y herederos de Dios.
No importanto cuánto hayamos avanzado en el amor, siempre hay lugar para amar más y más.