En el primer siglo, la iglesia expandió enormemente y sufrió sus primeras persecuciones.
El primero pecado de los primeros humanos hundió la raza human en el estado de pecado.
Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
Juan Calvino escribió una breve introducción a su teología, la cual después convirtió en el Catecismo de Ginebra.