La regeneración es la implantación de vida en la persona para que pueda responder a Dios positivamente.
El ser humano es una unidad que es esencialmente cuerpo y alma (o espíritu).
Aunque casi todos los cristianos practicamos el bautismo, hay diferentes perspectivas sobre su significado.
Hay apoyo en el Nuevo Testamento para la inmersión, el derramamiento y el rociamiento como modos de bautismo.