Después de escuchar el plan de Dios, el profeta Habacuc se atrevió a decirle a Dios que no debía hacer eso.
Además de los atributos incomunicables que solo Dios posee, hay atributos comunicables que él comparte en una medida menos con los seres humanos.
La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
En respuesta a la segunda queja del profeta, Dios anunció que el justo por su fe vivirá.