Después de escuchar el plan de Dios, el profeta Habacuc se atrevió a decirle a Dios que no debía hacer eso.
Los primeros cuatros concilios ecuménicos fueron Nicea (325), Constantinopla (381), Éfeso (431) y Calcedonia (451).
En respuesta a la segunda queja del profeta, Dios anunció que el justo por su fe vivirá.
Un breve repaso de algunas de las principales herejías cristológicas y las respuestas de los concilios