Si la ley no abroga la promesa y no salva, ¿para qué la dio Dios? En Gálatas 3:19-25, Pablo da una respuesta a esta pregunta.
La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
Una pregunta que solo los seres humanos hacemos es: ¿qué somos nosotros? Para entendernos, el salmista primero contempla la grandeza de Dios y luego...
En el siglo XX, varios "ismos" surgieron y decayeron, prometiendo una salvacón que solo el evangelio puede ofrecer.