Si la ley no abroga la promesa y no salva, ¿para qué la dio Dios? En Gálatas 3:19-25, Pablo da una respuesta a esta pregunta.
Los estados finales de los ángeles y de los humanos son para la gloria de Dios.
Si queremos vivir en los cielos nuevos y la tierra nueva en el futuro, ahora es el momento de prepararnos acá para el estilo...
En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.