La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
Difícilmente un esclavo liberado buscaría volver a la esclavitud, pero es común cambiar una religión esclavizante por otra.
En respuesta a la primera queja de Habacuc, Dios anunció que haría una obra asombrosa.
El apóstol Pedro denunció los falsos maestros de su día, quienes negaron al Señor que nos compró.