La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
Como respuesta a la amenaza del Arrianismo, el Concilio de Nicea formuló el Credo de Nicea.
Entre las dos venidas de Cristo, hay un traslape de esta edad y la edad venidera.
En su descripción y defensa de su ministerio, Pablo y sus compañeros nos dan un retrato de minstros fieles.