La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
Además de la palabra, los sacramentos son medios de gracia.
Aunque denuncian la maldad de las naciones, los profetas también proclamaron la eventual inclusión de las naciones en la salvación de Dios.
Enfocándose en su misión de hacer discípulos, la iglesia capacita a los cristianos para perseguir sus vocaciones en el mundo.