Una pregunta que solo los seres humanos hacemos es: ¿qué somos nosotros? Para entendernos, el salmista primero contempla la grandeza de Dios y luego lo pequeño y lo glorioso de los seres humanos. Citando este salmo, el Nuevo Testamento revela su máximo cumplimiento en el Hijo de Dios, quien se hizo uno de nosotros.
Por medio del profeta Hageo Dios cuestionó las prioridades de su pueblo.
En la santificación el Espíritu Santo hace que los creyentes mueran al pecado y vivan para el Señor.
Una palabra del Señor reveló el orden de los eventos que sucederán cuando él venga.