Una pregunta que solo los seres humanos hacemos es: ¿qué somos nosotros? Para entendernos, el salmista primero contempla la grandeza de Dios y luego lo pequeño y lo glorioso de los seres humanos. Citando este salmo, el Nuevo Testamento revela su máximo cumplimiento en el Hijo de Dios, quien se hizo uno de nosotros.
La ascensión de Cristo es la culminación de su ministerio como Señor, Sacerdote y ser humano.
Como la promesa y la ley son distintas categorías y funcionan independientemente, la salvación tiene que ser o por promesa o por ley.
Además de los atributos incomunicables que solo Dios posee, hay atributos comunicables que él comparte en una medida menos con los seres humanos.