Una pregunta que solo los seres humanos hacemos es: ¿qué somos nosotros? Para entendernos, el salmista primero contempla la grandeza de Dios y luego lo pequeño y lo glorioso de los seres humanos. Citando este salmo, el Nuevo Testamento revela su máximo cumplimiento en el Hijo de Dios, quien se hizo uno de nosotros.
En la santificación el Espíritu Santo hace que los creyentes mueran al pecado y vivan para el Señor.
Demostramos el fruto del Espíritu restaurando al hermano caído en pecado.
En la conclusión de mi conversación con Nathan Shannon, hablamos de aplicaciones prácticas de la apologética en general y en Latinoamérica específicamente.