Una pregunta que solo los seres humanos hacemos es: ¿qué somos nosotros? Para entendernos, el salmista primero contempla la grandeza de Dios y luego lo pequeño y lo glorioso de los seres humanos. Citando este salmo, el Nuevo Testamento revela su máximo cumplimiento en el Hijo de Dios, quien se hizo uno de nosotros.
Aunque el Señor va a venir como ladrón en la noche, no sorprenderá a los que son del día y no de la noche.
Como un ejemplo del uso apologético que el Nuevo Testamento hace del Antiguo, Pedro y Pablo usaron el Salmo 16 para defender la doctrina...
En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.