En respuesta a la tercera amenaza al bienestar de la iglesia, los autores instaron a los tesalonicenses a trabajar diligentemente y a confiar en Cristo.
El Catecismo de Heidelberg sigue siendo uno de los más queridos entre cristianos reformados por su calidez y sensibilidad pastoral.
Jesucristo cumplió los tres oficios del Antiguo Testamento: profeta, sacerdote y rey.
La vida y la muerte de Cristo satisficieron los justos requisitos de la ley de Dios.