En respuesta a la tercera amenaza al bienestar de la iglesia, los autores instaron a los tesalonicenses a trabajar diligentemente y a confiar en Cristo.
Siendo hijos de Dios, los creyentes en Jesucristo disfrutan tres de los mismos privilegios que el Hijo de Dios tiene ante su Padre.
El principal medio de gracia es la palabra de Dios predicada.
No importando cuánto hayamos avanzado en la vida cristiana, siempre podemos crecer más y más.