Los cristianos pueden estar seguros de su elección y de su entrada en el reino eterno de Cristo.
Como la promesa y la ley son distintas categorías y funcionan independientemente, la salvación tiene que ser o por promesa o por ley.
Como muchos creyentes, el profeta Habacuc preguntó sobre la maldad en su nación.
Al recibir buenas noticias de los tesalonicenses, los misioneros volvieron a vivir.