Los cristianos pueden estar seguros de su elección y de su entrada en el reino eterno de Cristo.
Aunque era más exitoso que todos los falsos maestros, Pablo quiso gloriarse exclusivamente en la cruz de Cristo.
El apóstol Pedro denunció los falsos maestros de su día, quienes negaron al Señor que nos compró.
La justificación tiene dos aspectos: el perdón de los pecados y la imputación de la justicia de Cristo.