Aunque no tenemos mucha evidencia sobre el proceso de canonización del Antiguo Testamento, podemos inferir un proceso orgánico de reconocer la palabra profética de Dios a lo largo de la historia del pueblo de Dios, terminando alrededor del año 300 a.C.
Cuando falsos maestros proclaman errores sobre la venida del Señor, los cristianos no debemos alarmarnos o dejarnos engañar.
En la definición de la iglesia la doctrina tiene más peso que la estructura y la experiencia.
Tanto la fe como el arrepentimiento son necesarios y al mismo tiempo acciones humanas y regalos de Dios.