El primer estado del ser humano fue de inocencia, el cual incluyó algunas instituciones fundamentales y una prueba especial.
Lleno de muchas leyes ahora obsoletas, Levítico nos enseña que podemos ser santos por la expiación que Dios hace posible.
La Biblia es un libro enteramente humano y enteramente divino, así como es la persona de Jesuscristo.
El Catecismo de Heidelberg sigue siendo uno de los más queridos entre cristianos reformados por su calidez y sensibilidad pastoral.