El primer estado del ser humano fue de inocencia, el cual incluyó algunas instituciones fundamentales y una prueba especial.
En la conclusión de su carta, Pedro nos insta a crecer en gracia y en conocimiento del Señor.
El ser humano es una unidad que es esencialmente cuerpo y alma (o espíritu).
Este episodio repasa unos temas de interés especial en la segunda mitad de la Segunda Confesión Helvética.